Maj Britt Jensen

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Jonathan Miralda y Maj Britt Jensen  /  SUMUJER, 2008

Proyecto: activo - pasivo / fotografías en formatos diversos, polípticos basados en dípticos, los módulos, la composición, acciones frente a la cámara fotográfica, la secuencialidad de las acciones, el otro como material de trabajo, el otro como elemento de la composición, cuando uno es activo el otro permanece pasivo, activo / pasivo, pasivo / activo, activo / activo, pasivo / pasivo, lo femenino / lo masculino, la retícula, el escenario como hoja en blanco / montaje: acumululación, el escaparate.

Días dispuestos alrededor.

 

Cada vez que ordenamos algo, algo se desordena. Maj y Jonathan se ocupan de eso con un buen grado de entusiasmo y humor. Se ocupan de trasvertir el tiempo y el espacio para colocar sus cuerpos trasvestidos, trabajo que en ellos se vuelve delicado pues inmediatamente las reglas se (im)ponen sobre ese espacio y ese tiempo que han delimitado.

 

Ejercicio: diseñar una estrategia que ha de ser diseccionada a través de los planos, los objetos, las líneas, las acciones, la transformación hacia el otro desde uno mismo. Reglas del juego.

Luego las reglas se sueltan en su punto más vulnerable (esa es la tarea: dar con ese punto).

 

Quizá por eso les gustan las reglas, porque hay que buscar su fragilidad, sus quiebres, sus umbrales. Ordenan para colocarse, para generar un espacio donde sea posible habitar en el otro convertido en un acontecimiento, ya no en un puro cuerpo, ya no en la pura presencia.

Un cuerpo dispuesto para, un cuerpo para ser manipulado, para reordenarse en un ámbito dispuesto (ahora sí) para él. Ahí cabe el juego, y como en todos los juegos, la posibilidad del riesgo.

 

En ese espacio dispuesto la geometría se activa, el color se impone, la línea corre sobre un plano que es fondo que es espacio… luego los objetos cotidianos pierden su cotidianidad, su lugar natural en/sobre el mundo.

Espacio dispuesto, obra dispuesta desde condiciones geométricas, formas que en su recorrido se encuentran con un cuerpo que las habita, con el pliegue de la piel que se dibuja entre la composición.

Orden temporal al caos permanente. Del ruido al silencio, del silencio a la mirada que nunca mira hacia el obturador.

Disposición de las cosas: como principio, no como fin.

La finalidad: acercarse al otro, a sumujer, él desde ella, ella desde él.

 

Sucesos que, como espectadores, se nos dejan ver desde la distancia que la cámara necesita para mostrar los bordes de la acción, los bordes de las cosas convertidas en imagen, en un vocabulario desde el cual se nombran otros tiempos y otros espacios, donde existen porque son lo que son y porque son aquello que quieren – pueden-ser: aquí, ahora.

Aquí: gravedad, ligereza, peso, vacío, cercanía, porosidad, silencio, tensión... un cuerpo que cae, el otro que se levanta.

Ahora: diluir el sentido cotidiano para proponer otros mecanismos de miradas frente al otro, movimientos que hacen sentido ahí donde naturalmente lo perdemos.

 

Al principio de esta serie de obras, Jonathan es Jonathan y Maj es Maj. Luego dejan de serlo temporalmente a través de un proceso consciente de metamorfosis hacia el otro. Al final de la serie Maj es Maj y Jonathan es Jonathan. En ese juego me pregunto si las cosas que participan de él (los objetos, los planos, los dibujos, etc.) sufren también esa metamorfosis donde no es necesario alterar la naturaleza física de las cosas para llevarlas temporalmente a otro estado, sino participar del juego en el que, como sabemos, las cosas dejan permanentemente de ser lo que son.

 

Luis Felipe Ortega / Septiembre, 2008

Bajo la sombra de un árbol

Fundación Casa Wabi

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